Reseña

El autor da otra función a los elementos constituyentes de su obra, a las piezas básicas que encuentra y fusiona; descontextualiza y recontextualiza, haciéndonos creer que nos conecta a alguna realidad cuando en verdad nos presenta un juego, un enigma, lugares de extrañeza. Aquí el cruce entre artes visuales y literatura dibuja un universo que algo bebe de la fantasía de Borges o de Nicanor Parra más bien, en el afán de querer ver y tocar aquello que nos asalta entre la realidad y la ficción, y que se instala como ironía. Cada obra activa nuestra memoria personal, colectiva o ancestral incluso. Sus objetos se atesoran como si fueran de otra época, pero desde una suerte de retro-futurismo, asumiendo funciones que creemos conocer, pero que en verdad desconocemos. Los textos parecen aportarnos alguna comprensión, pero siguen confundiéndonos.

Texto por Carolina Lara.

Descarga el Dossier de la obra

Galería artística

Rodrigo Piracés

El trabajo escultórico de este artista, egresado de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y pintor autodidacta por más de diez años, da cuenta de un renovado discurso, en apariencia cinético. Sin embargo, sus preocupaciones no son fundamentalmente esas. Considerando creaciones como las de Jesús Soto, Tingelli, Calder, Gabo, Pevsner, Brossa y de los Chilenos Carlos Ortúzar, Matilde Pérez, Juan Luis Martínez, Gonzalo Díaz, pasando por las estructuras antipoéticas de Nicanor Parra, Piracés propone un discurso irónico que cita desde la marginalidad los iconos internacionales del arte contemporáneo, haciéndolos pasar frente a la mirada auténtica y precaria de lo propio, creando extrañeza en cuerpos disléxicos y retóricos que sustentan frases absurdas en idiomas obsoletos o híbridos producidos en la interculturalidad, referidas a su condición mestiza como síntoma de “globalización”. Estos cuerpos son el resultado de la permanente observación y crítica, son tesis de laboratorio callejero y, al mismo tiempo recurren a una nostalgia latinoamericanista como referente al paradigma de la utopía. Desde ahí se erigen como discursos políticos que ponen en cuestión el sentido y el sistema del arte refugiado en la institución y el mercado. Por último los circuitos eléctricos, las construcciones mecánicas y los textos inscritos en estas “esculturas” son solo la punta de un “iceberg” que se ve, ya que aquello que escapa a la mirada yace en la profundidad de una lectura con muchos más alcances de los que aquí podemos señalar. Rodrigo Piracés G.

rpiraces@udec.cl

+569 4253 7466